La luz palestina que no se apaga

La luz palestina que no se apaga
I
En la franja herida despierta la llama
de un dolor antiguo que nunca se apaga,
la arena recuerda la sangre callada,
la luna contempla la noche desangrada.
II
Sobre los escombros se quiebra la infancia,
un viento de duelo recorre la casa,
la tierra suspira su pena guardada,
y el humo la envuelve con sombra callada.
III
El cielo se rompe con furia cercana,
desciende el estruendo con muerte temprana,
las calles se llenan de polvo y de nada,
y el miedo se alza como dura muralla.
IV
Los gritos resuenan en cada ventana,
la noche se tiñe de angustia pesada,
un niño pregunta por qué la metralla
destruye su mundo sin culpa ni causa.
V
La madre lo envuelve con mano temblada,
su voz es un hilo que apenas lo alcanza,
el padre contempla la ruina cercana,
su rostro es un mapa de pena marcada.
VI
La vida se quiebra, la paz se desgaja,
la muerte camina con paso que arrasa,
los muros derrumban la historia sagrada,
las piedras conservan la patria ultrajada.
VII
El llanto se mezcla con polvo y con agua,
la tierra lo bebe sin dar una palabra,
la guerra desciende con furia cerrada,
y el cielo se vuelve frontera quemada.
VIII
Y en medio del polvo, la luz no se apaga,
un brote pequeño renace en la nada,
el pueblo resiste con fuerza obstinada,
nandoLARA
